Suelos flotantes: son aquellos que se colocan sobre un soporte existente sin el uso de un adhesivo o mortero y permanece estable por gravedad.
En la última década del Siglo XX se utilizó esta técnica de colocación con revestimientos laminados, cuyas lamas machihembradas se colocaban encoladas entre sí sobre una base de polietileno expandido, que proporcionaba cierta nivelación y mejoraba, en parte, su comportamiento acústico. Más tarde se incorporó el sistema click, el cual, fresaba el macho y la hembra con unas secciones determinadas que permitían el machihembrado sin encolar y proporcionaba una excelente sujección. Otros tipos de sistemas de colocación flotante se realizan con clip metálicos bajo las lamas de madera o, sobre una lámina impermeable y aislante (Everlay) depositada sobre el soporte, se encola su parte superior a un revestimiento flexible, obteniendo un suelo encolado “flotante”.